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Una verdadera historia de amor

Ella no sabía si reír o llorar, estaba feliz, pero a la vez nerviosa, mientras contemplaba las dos rayitas de positivo en la prueba de embarazo. Siempre soñó con este momento, pero aun así no se sentía preparada. Los pensamientos le venían a mil por hora, ¿y si no lo hago bien? ¿Y si no tengo dinero suficiente? ¿Y si necesita más de lo que le puedo ofrecer? ¿Y si me descuido o me equivoco? ¿Y si arruino su vida? Por otro lado, saber y sentir que esa vida estaba en su interior, creciendo y desarrollándose, diciéndole sin palabras “te necesito”; hacía de que esté dispuesta a enfrentar todo reto, temor y duda para darle lo mejor a ese ser tan pequeño, pero tan vivo como ella. Luego de una semana de batalla mental y emocional, ella dejó las dudas y temores atrás para abrazar los sueños de preparar todo para darle una hermosa bienvenida a su llegada, amándole con cada segundo que el Dios de vida le otorgaba. Nueve meses después, al terminar el último pujo con todas sus fuerzas, el universo se congeló en el momento que ella lo sostuvo en brazos y miró sus pequeños ojos inocentes que confirmaban que esta historia de amor había comenzado meses atrás, pero que duraría toda la vida.


Hoy en día se idealizan las historias de amor a dos protagonistas bien parecidos que se “aman” apasionadamente y luchan contra todo obstáculo para hacer prevalecer su amor. Esa es la historia que nos han contado las series, películas y canciones. Sin embargo, a la hora que una madre enfrenta el reto de tener a su bebé frente a muchos obstáculos, la historia de amor es descartada y se materializa fríamente a la “conveniencia de la madre”.


Uno de los mejores ejemplos de lo que es una historia de amor real es la relación de padres y madres con sus hijos. El amor no son besos, pasión y capricho. El amor es entrega, compromiso y sacrificio. El amor de los padres a sus hijos es una entrega incondicional porque los hijos no pueden retribuirlo. Es compromiso porque va por encima de cualquier temporada o condición. Es sacrificio, porque los padres se niegan a sí mismos en muchos sentidos para dar lo mejor a sus hijos.


Esas son las historias de amor que mejor ejemplifican esta palabra, si bien no es perfecto y muchas veces puede tener errores y debilidades, muchos hoy podemos mirar atrás y ver que si estamos aquí es gracias al inmenso amor de nuestra madre, o padre, o ambos. La cultura de hoy, busca destruir la idea de familia y la vida en el vientre. Es por eso que busca desacreditar aquellos que significan un hogar y busca engañar en la esencia de lo que es la vida de un ser humano en el vientre.


Los defensores del aborto, aun cuando fueron alguna vez bebés en el vientre, han preferido acceder a estos conceptos frívolos que proponen que es un “producto” o “materia biológica” para desensibilizar a la sociedad y conseguir el apoyo para su negocio genocida. Aquellas organizaciones, medios de comunicación, artistas e influencers que impulsan el aborto hoy, reciben apoyo financiero de las “clínicas multinacionales” que se benefician económicamente de esta práctica cuando logran que el Estado la subvencione y al vender los tejidos, células madre y órganos para experimentos y productos.


Dios no es ajeno al impulso del aborto y su comercialización, es por esto, que en su Palabra da una clara posición al respecto, tanto del inicio de la vida como de su valor.



1. Dios nos enseña a valorar al concebido


Salmos 139:13 Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre.

Salmos 139:15-16 No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas. Que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas.

Dios da valor al concebido, lo distingue de la persona que es su madre, y le da propósito. El enemigo odia la creación de Dios y por tanto a todo proyecto de vida que Él tenga para los bebés que vienen al mundo. Ha buscado desde siempre acabar con la vida humana desde su más temprana edad.



2. Dios nos enseña a valorar a nuestros hijos


Sal 127:3-5 Los hijos son un regalo del SEÑOR; son una recompensa de su parte. Los hijos que le nacen a un hombre joven son como flechas en manos de un guerrero. ¡Qué feliz es el hombre que tiene su aljaba llena de ellos! No pasará vergüenza cuando enfrente a sus acusadores en las puertas de la ciudad.

Los hijos no son descartables, son valiosos y son del Señor, una bendición poderosa para nuestras vidas. Es feliz quien puede apreciar esta bendición.



3. Dios repudia el asesinato de los hijos


Deuteronomio 12:31 No adorarás de esa manera al Señor tu Dios, porque al Señor le resulta abominable todo lo que ellos hacen para honrar a sus dioses. ¡Hasta quemaban a sus hijos e hijas en el fuego como sacrificios a sus dioses!

Salmos 106:37 Ofrecieron a sus hijos y a sus hijas como sacrificio a esos demonios.

Estos sacrificios, Dios jamás los enseñó, ni los avaló, por el contrario, mostró su repudio y desaprobación. Además, enfatizó que se trataban de sacrificios a los demonios, ya que el ídolo solo es piedra, los espíritus malignos que incitaban estas prácticas se llevaban la adoración de estas cruentas acciones.


El aborto es adoración a los demonios y comunión con ellos. Muchas opresiones que viven personas en el área mental y emocional, incluso física vienen a raíz de estas prácticas repudiables. El aborto es un acto completamente contrario y opuesto a Dios, guiado por Satanás y que cede a la persona a su dominio, enterrando sus generaciones.



4. El defender a los inocentes


Proverbios 31:8-9 "¡Levanta la voz por los que no tienen voz! ¡Defiende los derechos de los desposeídos! ¡Levanta la voz, y hazles justicia! ¡Defiende a los pobres y necesitados!"

Tenemos la responsabilidad de hacer algo por aquellos que están siendo masacrados en el vientre de sus madres y no pueden defenderse. Debemos hacerles justicia. Desde donde estés, desde la influencia que tengas, no dejes que te intimiden, no calles, habla a favor de ellos. Defiende la causa de Dios y Él te respaldará, pero no te hagas cómplice de los que derraman sangre.


Dios es un defensor de la vida desde su concepción y nosotros lo representamos aquí en la tierra. Levantemos nuestra voz para salvar a aquellos bebés que tienen una amenaza de muerte pintado de un color político, pero con un trasfondo demoníaco.



Pastora Daniela Príncipe


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