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  • Comunidad Carismática Peruana

¿Trabajo o Propósito?

Mente agotada, cuerpo cansado, ganas de dormir, pero también de estar con la familia. Es como muchos se siente al salir de la jornada laboral, sabiendo que al día siguiente la tienen que retomar. Algunos invierten sus fuerzas en su trabajo porque les gusta lo que hacen, otros porque necesitan el dinero, otros para no estar en casa y otros porque piensan que es lo único que saben hacer.


Pero, ¿Dios nos trajo a este mundo solamente para trabajar? ¿Para rendir nuestras fuerzas en el día a día esperando obtener algún beneficio que nos alcance para cubrir nuestras necesidades? Sería muy triste y de poca visión si fuera así.


El mismo Rey Salomón reflexiona de la siguiente manera:


“Consideré luego todas mis obras y el trabajo que me había costado realizarlas, y vi que todo era absurdo, un correr tras el viento, y que ningún provecho se saca en esta vida”. Eclesiastés 2:11

En otras palabras, el trabajo era absurdo para Salomón, porque lo que sea que acumules, al final, no podrás llevártelo al morir.


Tal como salió del vientre de su madre, así se irá: desnudo como vino al mundo, y sin llevarse el fruto de tanto trabajo. Eclesiastés 5:15

Esta óptica de Salomón, se debía a que su mirada no estaba en lo temporal (nuestra vida solo en esta tierra) sino en lo eterno (nuestra vida en la tierra y más allá de ella). Somos seres eternos y solo estamos de pasada en esta tierra. Nuestra casa por la eternidad, dependerá si hemos rendido nuestra vida a Cristo o no. Solo al haberlo hecho, podemos estar seguro que iremos al cielo, pero no llevaremos allá nada material, aunque si hay una forma de tener bienes en ese lugar.


Jesús dijo: "No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar." Mateo 6:19-20

Hay una forma de acumular tesoros reales, eternos y duraderos. No es simplemente trabajando, es cumpliendo tu propósito.

Pongámoslo así:

  • El trabajo es una actividad que para realizarse necesita un conocimiento específico y te puede dar un beneficio temporal (como el sueldo, seguro de salud, fondo para jubilación, etc.).

  • El propósito es un estilo de vida de acuerdo al plan que Dios tiene para cada persona y en línea con el diseño que cada uno tiene. Tiene beneficios temporales y eternos (es decir, en esta tierra y en el cielo).

Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el SEÑOR—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. Jeremías 29:11

Cada uno de nosotros nace en la tierra con un propósito de Dios para cumplirse, ese propósito puede incluir trabajos a lo largo de nuestra vida. Estos son avenidas de bendición y escenarios donde Dios puede usarnos. Es en estos casos, donde el trabajo cobra un brillo especial, porque no es una rutina más para sobrevivir sino una pieza de algo más grande que es tu propósito.


El trabajo por si solo no trae ni realización, ni satisfacción, ni abundancia. Pero trabajar como parte del cumplimiento de tu propósito en la tierra, si te da todo eso.


Podemos trabajar y trabajar, sin jamás cumplir nuestro propósito; acumulando para al final dejarlo todo al morir. O podemos vivir cumpliendo nuestro propósito, trabajando en aquello que es parte de ese gran plan y recibir del fruto y abundancia de nuestro trabajo en esta vida y en la venidera.


¿Sabes como cumplir tu propósito? Escucha al Señor y obedécelo. De esa forma el guiará tus pasos hacia lo que el ha planeado de antemano para tu vida. No sigas al dinero, ni a las “oportunidades” para hacerte rico. Sigue al Señor y Él te llevará a invertir tu vida en lo que vale la pena y ha recibir su bendición abundante en esta tierra y en la venidera.


Si realmente escuchas al SEÑOR tu Dios, y cumples fielmente todos estos mandamientos que hoy te ordeno, el SEÑOR tu Dios te pondrá por encima de todas las naciones de la tierra. El SEÑOR abrirá los cielos, su generoso tesoro, para derramar a su debido tiempo la lluvia sobre la tierra, y para bendecir todo el trabajo de tus manos. Deuteronomio 28:1,12

Entonces, ¿solamente trabajas o cumples tu propósito?


Pastora Daniela Príncipe

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