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  • Comunidad Carismática Peruana

¡ Siempre otros!

Como parte del cuerpo de Cristo, Dios no ha llamado a vivir actuando como Jesús actuó y el ingrediente principal de la vida de Jesús fue el amor. Podemos ver que donde quiera que Él iba siempre estaba actuando motivado por el amor. Él no actuaba motivado por el amor a sí mismo, sino que era motivado por el amor de Dios. El amor ÁGAPE, aquella clase de amor que siempre está buscando el bienestar de la otra parte, sacrificándose así mismo.


Es así como Jesús vivió, enfocando su vida a servir y mostrar misericordia en favor de aquellos que necesitaban, realmente un toque de parte de Dios, al punto de morir en la cruz. Él no solo mostró amor por aquellos que conoció, sino que entregó su vida, por toda la humanidad para que todos tengamos la oportunidad de salvarnos y vivir con Dios por la eternidad.


En estos tiempos, Jesús está sentado a la derecha del Padre, como dice la palabra; y desde allí, Él sigue mostrando su amor y su misericordia a toda la humanidad. Y lo hace por medio de ti y de mí.


Jesús nos encargó un gran trabajo:

“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. Marcos 16:15”.

Él nos dio un guía, nos dejó al Espíritu Santo, nuestro ayudador, mejor amigo, consolador, consejero, aquel que nos ayuda e instruye para hacer la voluntad del Padre.



La forma en la que Dios espera que actuemos en esta tierra es: guiados por su Espíritu Santo, para que caminemos por el camino del amor. Andando por ese camino, debemos vivir alcanzando a la humanidad que aún no lo conoce; pero que está clamando por un encuentro con Él.


Muchos piensan que cuando se dice alcanzar a otros, se trata de predicarles y hablarles de la palabra, hasta que por convencimiento o por cansancio cedan a su prédica. Pero alcanzar no solo es predicar y mostrar misericordia, sino es cederte a la forma en que Dios quiere usarte, para actuar o bendecir la vida de otros. En muchos casos no tendrás que hablar, solo actuar en su voluntad. Esto involucrará tus recursos, tiempo, dinero, dedicación y paciencia; pero sin lugar a duda si te dejas guiar, serás una bendición para otros que querrán lo que tú tienes, a Jesús. Guíalos a Dios y permite que conozcan a su Padre y sean libres.


Esto se llama rescate, rescatemos a la humanidad de las manos del diablo, arrebatemos almas del infierno, traigamos hijos al encuentro con su Padre que los ama, guiemos a muchos cautivos hacia la libertad, cambiemos sus destinos del infierno al cielo. Aunque nosotros solo somos los canales de bendición que Dios usa para salvar a la humanidad y libertarlos, es maravilloso ser guiados por Él, para hacer Su voluntad.

Somos cristianos, pequeños Cristos en la tierra.


Recuerda que Dios es Amor y su amor nos guía.

Bendecidos…


Pastor Carlos Rengifo


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