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  • Comunidad Carismática Peruana

¿Bienaventurados o desdichados?

Tener ayuda en casa, con los hijos, en el trabajo o en el ministerio es realmente una bendición. La gente que está a nuestro alrededor y que nos da la mano y nos ayuda a salir adelante en cualquier aspecto de nuestra vida, realmente debe gozar siempre de nuestro agradecimiento. Sin embargo, muchas veces no somos tan agradecidos como deberíamos o pensamos que como esa ayuda se ejerce bajo un vínculo laboral, el agradecimiento está incluido en los honorarios de la persona. La verdad es que en estos días el agradecimiento no es parte de la vida diaria de una cantidad importante de personas.


Muchas veces este estilo de vida, sin agradecimiento, se traslada al mundo espiritual y empezamos a dejar de agradecer a Dios por todo lo que ha hecho, hace y hará por nosotros. No nos damos cuenta de que, si estamos en esta tierra viviendo una vida con Dios, Él se convierte en nuestro principal ayudador; pero, muchas veces no recurrimos a Él por ayuda y pensamos que la única solución a nuestros problemas es buscar ayuda en otras personas o en nosotros mismos.


En Salmos 146:5 nos dice: “Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en Jehová su Dios”.

Dios nos dice que la persona que acude y confía en Él, es una persona feliz, dichosa, contenta y con un buen futuro; es decir, que confiar en Dios, tanto como para buscar su ayuda y dirección, cada vez que la necesitemos, trae un efecto de buena ventura a nuestra vida. Pero elegir, como sus hijos, no acudir a Él y tratar de ser nuestros propios ayudadores traerá el efecto exactamente contrario a la buena ventura en nuestras vidas. Estaremos destinados a tener vidas tristes, sombrías y secas si tomamos de su ayuda sobrenatural y perfecta.


Debemos animarnos y exhortarnos a nosotros mismos a buscar a Dios, su ayuda y su dirección hasta en las cosas más mínimas de nuestra vida. Para nuestro Papá no hay asunto tan pequeño o insignificante, que se ahorre la molestia de contestarnos. Él nos ama y suple todas nuestras necesidades y eso incluye nuestra necesidad de Su dirección para cada asunto de nuestra vida. Aunque no nos animemos a tomar de ella, la ayuda de Dios siempre está disponible para cada uno de sus hijos y esto es algo debemos agradecer. Tu Padre Celestial, jamás te dará la espalda, Él siempre estará ahí para ti.



Pastora Paola Rengifo



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